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El término metaverso surgió, como tantas tecnologías, en una novela de ciencia ficción, Snow Crash (1992, Neal Stephenson), en la que los humanos, representados por avatares generados por ordenador, interactúan entre sí y con agentes de software, en un espacio virtual tridimensional que utiliza la metáfora del mundo real.

Tres décadas después se convirtió en el centro del discurso tecnológico global. El metaverso se perfilaba como la próxima evolución de Internet: un universo digital persistente, inmersivo y compartido, donde las personas podrían interactuar entre sí y con entornos virtuales tridimensionales mediante avatares, realidad virtual y aumentada, y otras tecnologías emergentes.

El punto álgido del hype llegó entre 2021 y 2022, cuando Mark Zuckerberg, además de cambiar el nombre de Facebook a Meta, apostó públicamente por el metaverso como el futuro de la conectividad digital, anunciando inversiones millonarias anuales en el desarrollo de plataformas y hardware inmersivo. Y cuando otras grandes tecnológicas como Microsoft, Nvidia, Google, ByteDance (TikTok), y empresas de sectores como la moda, el retail o el entretenimiento, también anunciaron iniciativas ambiciosas en este nuevo entorno.

En ese momento, se hablaba del metaverso como un espacio de infinitas posibilidades: desde oficinas virtuales, educación inmersiva y comercio digital, hasta conciertos en mundos virtuales.

Sin embargo, apenas unos años después, el entusiasmo inicial se ha diluido.

La llegada de la inteligencia artificial generativa ha captado el foco de atención e inversión y ha desplazado a un metaverso que aún no ofrecía experiencias realmente fluidas, útiles y asequibles para el público masivo, y cuyos casos de uso parecían escasos fuera del marketing y el entretenimiento.

El término metaverso ha perdido protagonismo en el discurso público, pero muchas de sus tecnologías subyacentes siguen evolucionando y encontrando aplicaciones concretas en sectores como la salud, la formación o la industria con un potencial transformador real y tangible

En el comercio ofrece tiendas virtuales, pruebas virtuales o experiencias inmersivas de marca en espacios interactivos; en educación aulas inmersivas, aprendizaje experiencial y simuladores con entornos realistas; en salud desde entrenamiento médico con simulación de cirugías, a terapias psicológicas como tratamiento de fobias en entornos virtuales controlados y rehabilitación física gamificada que usa entornos virtuales para estimular el movimiento en pacientes con movilidad reducida. Las aplicaciones son ya una realidad.

El metaverso no ha muerto: simplemente se ha despojado de su envoltorio más comercial y futurista, para empezar a buscar su lugar real en la transformación digital.

El metaverso industrial

Las tecnologías que convergen en el metaverso también tienen aplicación en un ámbito tan tradicional y físico como la industria y la logística. Durante la última década, la industria ha adoptado la transformación digital, la automatización y el análisis de datos, pero lo que ahora se propone es unificar todo eso en entornos inmersivos, conectados y colaborativos.

El metaverso industrial lleva este concepto al terreno de la industria, la ingeniería, la fabricación y la logística.

Empresas como Siemens, NVIDIA, BMW, Microsoft o GE ya están promoviendo activamente el metaverso industrial, desarrollando plataformas, herramientas y entornos donde los equipos pueden diseñar, simular y operar procesos industriales desde cualquier lugar del mundo.

El metaverso es un espacio virtual inmersivo y colaborativo que integra el mundo físico y digital aumentando nuestras capacidades. En la industria es un espacio virtual donde las fábricas, productos, procesos y operaciones son representados digitalmente de forma precisa, conectados a datos reales a través de sensores, modelos y sistemas inteligentes. Es una versión digital viva, colaborativa, conectada y ampliada del mundo industrial, y tiene múltiples aplicaciones, por ejemplo:

  • Gemelos digitales

Podemos ver ya réplicas virtuales de sistemas físicos (como una máquina, una línea de producción o un almacén) que se actualiza en tiempo real con datos del mundo real. Los gemelos nos permiten simular, analizar y optimizar procesos industriales antes de intervenir en el entorno físico, reduciendo riesgos y mejorando la eficiencia operativa.

  • Simuladores de Rutas y Operaciones

Estas herramientas permiten modelar flujos logísticos, rutas de transporte, y procesos y   operaciones internas, y con ellas podemos evaluar diferentes escenarios antes de su implementación. Son fundamentales para tomar decisiones estratégicas en planificación, reducir costes y prever cuellos de botella en la cadena de suministro.

  • Teleoperación de Equipos o Vehículos

Es posible controlar máquinas o vehículos a distancia en tiempo real utilizando interfaces inmersivas, cámaras, sensores y conectividad avanzada. Se utiliza ya en entornos peligrosos, remotos o automatizados, y es una solución clave para combinar automatización con supervisión humana segura y eficiente.

  • Realidad Aumentada para Mantenimiento Asistido

Con gafas de realidad aumentada los operarios pueden visualizar instrucciones, diagramas o alertas superpuestos al entorno físico mientras trabajan. Esta tecnología mejora la precisión de tareas técnicas, reduce tiempos de intervención y permite asistencia remota en tiempo real por expertos.

  • Diseño colaborativo de productos: Equipos en distintos países trabajan en el mismo prototipo 3D en tiempo real, visualizando materiales, proceso productivo o comportamiento comercial. Todo es posible.
  • Control de Calidad Asistido por Visión Artificial y Realidad Mixta

Combinando cámaras inteligentes, algoritmos de IA y entornos inmersivos, es posible inspeccionar productos en tiempo real y detectar defectos con mayor precisión. La realidad mixta permite que los operarios visualicen directamente sobre la pieza los puntos críticos de inspección, mejorando la trazabilidad y reduciendo errores humanos.

  • Formación Inmersiva y Simulación de Entornos de Trabajo

El metaverso industrial permite crear simulaciones realistas para capacitar al personal en tareas complejas o peligrosas sin poner en riesgo personas ni equipos. La formación inmersiva acelera el aprendizaje, mejora la retención del conocimiento y reduce costes asociados a la formación tradicional.

Alerta en ADnox, fábrica metalúrgica de Sagunto

Pablo López, ingeniero sénior, revisaba su correo cuando sonó una alerta silenciosa en su visor. Estaba en casa, pero al instante se sumergió en el espacio virtual colaborativo 3D de ADnox, la fábrica metalúrgica de Puerto de Sagunto donde está a cargo de las operaciones críticas 24×7.

El gemelo digital de la planta, alimentado por sensores IoT en tiempo real, mostraba una anomalía en el horno 3. La temperatura fluctuaba fuera de los parámetros establecidos y se acercaba a la zona de riesgo. Pablo caminó virtualmente por la línea de producción, identificó el punto caliente en el visor y pidió a Sofía, el avatar experto en simulación predictiva, que simulase el comportamiento térmico en diferentes escenarios.

Mientras, Alejandra, la jefa de operaciones que se encontraba en Madrid por una reunión de la corporación a la que pertenece la planta, recibió una llamada y entró en el metaverso ADnox desde el hotel. Pablo le puso al día y le mostró la situación y las alternativas que estaba evaluando Sofía.

Pablo, Alejandra y Sofía interactuaron con la planta virtual, evaluaron los riesgos y simularon un ajuste de parámetros que resolvía la inestabilidad sin detener la producción. En cuestión de minutos, y sin necesidad de pisar la planta, tomaron una decisión informada, coordinada y ajustaron los parámetros eliminando el riesgo.

Se adelanta la gripe, Centro de Distribución TXPharma de Zaragoza

El centro de distribución de TXPharma en Zaragoza ya superaba el 90% de capacidad y Laura Cervera, responsable de operaciones logísticas, entró en el espacio virtual del centro, una réplica en 3D en tiempo real alimentada por sensores IoT, RFID y AGVs conectados, para comprobar los indicadores.

Desde allí, visualizó las zonas saturadas y el ritmo de reabastecimiento, preocupada preguntó a Marc, el asistente virtual, cuáles eran las previsiones. Todas las variables indicaban que se acercaba una ola de pedidos hospitalarios, y sugería liberar espacio de picking, reconfigurar la lógica de los AGVs y reasignar operarios de otras áreas. Simularon el flujo de operaciones con los nuevos volúmenes, equipo y la nueva configuración y comprobaron que lograba mejoras en un 12 %, lo que les permitía responder a la ola de pedidos, así que lanzaron los cambios al sistema físico.

Al poco tiempo Santiago, y el resto del equipo reasignado de las otras áreas, operaban siguiendo las indicaciones de las gafas de realidad aumentada manteniendo su nivel de productividad y calidad a pesar de no conocer el área.

Indverse, espacio demostrador de ITI en Paterna, Valencia

Alex, Kamal, Carlos y Adela, componentes del equipo de desarrollo del Metaverso Industrial INDVERSE, entran en la sala de acceso virtual de ITI. Se sientan en la mesa y analizan una vez más el comportamiento de la silla de Actiu y los zapatos Pikolinos que han virtualizado. Los comparten y mueven y comprueban que responden bien al escalado. Comprueban en la maqueta del DataRoom que se está haciendo una visita, y entran en la sala para acompañarles.

La línea está fabricando piezas que luego pasan el control de calidad con visión artificial y sin intervención humana, y el robot Tiago está haciendo recuento de inventario.

Después de ver el plan de producción, llevamos a la visita a la fábrica virtual donde comprobamos cómo se va a comportar cada estación de trabajo cuando avance la programación, paramos el tiempo y vemos que una máquina está parada porque el almacenamiento intermedio está saturado. Decidimos ampliar el turno de la siguiente etapa y comprobamos en la simulación que se consigue mejorar el nivel de cumplimiento.

El futuro del metaverso industrial

Éstos son solo algunos ejemplos de lo que ya puede aplicarse en la industria. La evolución de las tecnologías hacia experiencias cada vez más interactivas, inmersivas y sensoriales en un entorno virtual conectado en tiempo real al mundo físico y al mundo digital, rompe las barreras y limitaciones espacio temporales de éstos, y los casos de uso son los que podamos imaginar

El metaverso industrial no es una promesa futurista: ya está en marcha.

Instituciones académicas y centros tecnológicos están desarrollando entornos virtuales para la formación y el desarrollo de competencias digitales en el ámbito industrial.

En sectores como la automoción, la energía o la aeronáutica, ya se utilizan gemelos digitales para predecir fallos, reducir tiempos de mantenimiento y tomar decisiones basadas en simulaciones en tiempo real. Grandes compañías han construido fábricas virtuales donde el diseño y validación de plantas se realiza en entornos digitales antes de construir una sola pared.

Sin embargo, su adopción aún es desigual. Muchas pymes todavía lo ven como algo lejano o costoso, aunque el acceso a herramientas más asequibles y la disponibilidad en la nube están reduciendo las barreras de entrada. A medida que se democratice, veremos un crecimiento acelerado en su adopción.

El metaverso industrial no sustituirá a la industria real, sino que la potenciará. Su papel será facilitar decisiones más informadas, mejorar la eficiencia, reducir errores y acortar tiempos. A medida que se integren tecnologías como la computación cuántica, la robótica avanzada o los sistemas autónomos, estos entornos digitales cobrarán aún más valor. El metaverso industrial puede transformar profundamente cómo diseñamos, producimos, operamos y mantenemos productos y servicios

La pregunta ya no es si llegará, sino cuándo y cómo lo adoptaremos.

Autor
Adela Ruiz | Directora de Innovación Tecnológica en Industria y Logística

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