Nivel técnico del artículo

Seamos sinceros y hablemos claro. Ni Blockchain, ni las Distributed Ledger Technoilogies (DLTs) – la tecnología matriz, van a eliminar el hambre en el mundo, ni se han utilizado para diseñar las vacunas para la COVID-19. Durante los últimos 2-3 años nos hemos empecinado en buscar aplicaciones para Blockchain en cualquier campo. No sólo a nivel institutos de investigación, también a nivel empresa. Había que usar Blockchain, sí o sí, porque Blockchain molaba y parecía que todo era mejor con Blockchain, aunque a veces la manera de aplicar la tecnología no fuera la mejor. Pero como cualquier tecnología, Blockchain tiene sus problemas y hándicaps. Es una tecnología que puede parecer compleja porque maneja términos como encriptación, certificados digitales, algoritmos de consenso y mucha, mucha matemática. Cosas que igual, a priori, no sabemos que son, pero suenan difíciles y complicadas.

Blockchain tampoco es algo que funcione por sí solo, en aislamiento. No basta con instalar un cliente en mi pc, portátil o móvil, no. Además, necesita de múltiples nodos, replicación, ya sea un pequeño consorcio, si hablamos de una solución permisionada, o de todo un mundo, si hablamos de públicas como Bitcoin o Ethereum, por citar dos ejemplos.

También tenemos el hecho de que, en ocasiones, interactuar con una red Blockchain no es sencillo. Tenemos que aprender a programar Smart Contracts y a utilizarlos. En ocasiones, aprender nuevos lenguajes, como Solidity, para poder utilizar redes basadas en Ethereum. Más complejidad. Suma y sigue.

Pero espera, que aún hay más. Por si esto fuera poco, nos dicen que no usemos esta tecnología ni con aplicaciones cercanas al tiempo real, ni para gestionar grandes cantidades de datos. ¿¡Pero no es una base de datos distribuida!? – claman algunos. No, no lo es. O, mejor dicho, sus implementaciones no lo son (exactamente). Y como no lo son, sus mecanismos de consulta de datos no están optimizados ni son, en muchos casos, eficientes. También tiene limitaciones cuando intentamos capturar aspectos relativos a activos del mundo real. Es decir, yo puedo cifrar un archivo y comprobar, a posteriori, que no se han hecho cambios sobre él. Pero no puedo cifrar un jamón.

Si has llegado hasta aquí, pensarás que soy un hater de Blockchain. Para nada. Pero tampoco me afeito con un lanzallamas. ¿Sería rápido? Sí. ¿Eficiente? Posiblemente. Pero puede irritar ligeramente la cara, entre otras contraindicaciones.

Cada cosa tiene su utilidad. Blockchain, también. ¿Qué es compleja? Por supuesto. Hay mucha gente que no la entiende y eso les preocupa. Aunque pocos entendemos o conocemos, yo no, los principios de aerodinámica por los que un avión no se cae… y lo cogemos igual, oye.

El mensaje con el que debes quedarte es éste: No estás sólo. Una de las misiones más importantes de ITI, sino la que más, es la de acercarte a estas tecnologías. La de que, cuando te asusten esos tecnicismos y esa aparente complejidad matemática, estemos ahí para mostrarte que sí, hay un perro, que ladra mucho, pero que no muerde. Habrá veces que una tecnología pueda imponer un poco más de respeto, sí, pero nuestra misión será entonces hacer que te resulte fácil trabajar con ella.

Ése ha de ser el caso con Blockchain. Blockchain es una tecnología MUY potente. De verdad. En cuanto a aspectos de integridad, inmutabilidad o no repudio de datos, eventos o información ofrece unas capacidades y cualidades difíciles de igualar. Tiene muchísima utilidad de cara a soluciones planteadas para crear registros de información o de eventos, para intercambiar servicios, trazabilidad, auditoría o resolución de conflictos. Pero hay una curva de aprendizaje con la que hay que lidiar.

Y como con otras curvas, la misión de ITI es aplanarla. Por eso, en ITI hemos empezado a trabajar en Delta, un proyecto que ataca directamente a esa curva de aprendizaje. El objetivo de Delta es crear herramientas que te ayuden.

¿Qué hemos dicho? ¿Qué puede ser complejo desplegarla y que ha de interactuar con más nodos? Bien, Delta te dará un desplegador automático que no sólo automatice la creación de un nodo para una red DLT, en principio en Quorum y Hyperledger Fabric, sino que además sea fácil y personalizable. No sólo eso, también queremos facilitar el proceso de adhesión a una red ya existente, si eso es lo que necesitas, o de crearla, si no existe. Delta evitará que a nadie le de vértigo tener que desplegar un nodo Blockchain y participar en una red.

¿Complicado de usar porque hay que aprender otros lenguajes, a programar Smart Contracts, Solidity, …? Que no te engañen, un Smart Contract no tiene nada ni de listo ni de complicado. Además, desde Delta también queremos hacer que tu interacción con un DLT sea como con una base de datos que ya conozcas, como Mongo o MySQL. Para eso, primero, en lectura, vamos a tener una base de datos de apoyo, sincronizada con el DLT, que permita mejorar no sólo la velocidad con la que podemos recuperar/consultar información del DLT, sino también la potencia de las consultas y la comodidad del usuario, al adoptar un motor de consulta conocido. Segundo, ofrecer una interfaz de escritura similar a la de un motor de bases de datos convencional (e.g., MySQL, MongoDB) de modo que un usuario pueda usar un lenguaje o interfaz conocido y eso, tras las bambalinas, se traduzca al lenguaje requerido por la red Blockchain. Ten Blockchain, pero interactúa con ella (casi) como con una base de datos.

En tercer y último lugar, vamos a mostrar la potencia de Blockchain. Nuestra idea es trabajar en una herramienta para dar soporte a entornos compartidos de oferta y consumo de servicios, por ejemplo, marketplaces. Esta herramienta permitirá a dichos marketplaces, extender su funcionalidad con registros de eventos inmutables que capturen la publicación, petición o adjudicación de servicios; así como aspectos más avanzados, como usar un token o moneda propia para controlar el acceso a servicios o para intercambiarlos dentro de la plataforma.

En resumen, Delta quiere hacerte la vida más fácil. Que, igual que cogemos aviones y no usamos lanzallamas, pongamos Blockchain también sobre la mesa. Que miremos a Blockchain como una solución tecnológica más, sencilla y al alcance de nuestra mano.

Autor
Jordi Arjona - ITI
Jordi Arjona | Coordinador del grupo de Sistemas Distribuidos (SiDi) de ITI
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