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¿Sabías que cada día recibimos potencialmente tanta información por canales digitales que es imposible que podamos digerirla? ¿Podrías acaso ver cada día 4 episodios de Star Wars y leerte el El Hobbit? Pues esa es la cantidad de información que recibimos cada día por todos los canales digitales que tenemos activos.

Vivimos un momento de exceso de información, lo que se ha llamado “infoxicación” por estar siempre “on”, porque recibimos centenares de notificaciones e información a la que no podemos dedicar tiempo, no profundizamos en nada,  y saltamos de una cosa a otra. Eso nos hace perder de vista lo que es realmente relevante.

Esta situación provoca que perdamos impacto en la atención, en la comprensión y que no seamos capaces de convertir la información que recibimos en conocimiento. Caemos en una especia de Diógenes digital, porque queremos guardarlo todo para luego no revisarlo. Y como almacenamos tantísima información de manera ineficiente, tampoco sabemos luego cómo encontrarla. Es paradójico que en la era de la información, podamos llegar a estar tan abrumados de información pero al mismo tiempo, tan desinformados por el caos que podemos llegar a tener.

Para ello, es necesario que aprendamos a detectar qué información es relevante, de qué fuentes extraerla, a organizarla y gestionarla y después, finalmente, a compartirla. De esta manera, conseguiremos disminuir el estrés que nos genera esta situación y lo que es más importante, seremos más productivos y eficaces con nuestro tiempo.

Uno de los métodos que mejor me ha funcionado en los últimos años es una dieta informativa. Se trata de elegir lo que consumimos, lo que leemos, lo que guardamos para después, compartirlo.

El primer paso de la dieta es saber lo que te interesa.  Que puedas hacer una reflexión sobre los temas que son importantes para tu trabajo y que distingas entre lo que vayas a utilizar de manera casi inmediata o que vayas a guardar para reflexionar en un futuro. Es un primer paso para quitarte de encima un montón de información que te llega diariamente por varios canales: correo, whatsapp, redes sociales, etc.

El segundo paso de la dieta informativa es identificar las fuentes de donde sacar la información que es importante para ti: medios de comunicación, redes sociales, agregadores, boletines, buscadores, correo electrónico o alarmas y notificaciones.

Una vez tenemos clara la información que es relevante para nosotros, y también de dónde sacarla, llega el momento más importante. ¿Dónde la guardamos? Sería el tercer paso de la dieta.

Tenemos varias opciones depende de lo que queramos hacer con esta información.

Por ejemplo, podemos organizarla en Drive, mediante un sistema de carpetas y archivos. De esta manera podríamos guardar no solo información extraída de internet, sino también documentos que nos envíen y que sea necesario conservar.

Si hablamos exclusivamente de información que podemos encontrar en la red, hay varias herramientas interesantes tanto para guardar artículos sueltos como para agregar fuentes de información que ya hemos contrastado que son relevantes para nosotros. Recuerda que ese es el punto más importante de la dieta: saber qué información es realmente importante y relevante para ti.

Si además hemos detectado de qué fuente la extraemos, podemos incluir todas esas URLs en una herramienta como Feedly. Es un lector de feeds que nos permite tener en un solo sitio, todas las fuentes de información que consultamos con frecuencia. Además, Feedly permite guardar artículos en “boards” o tableros mientras navegamos, con lo que evitamos tener muchas pestañas abiertas o enviarnos la información al correo electrónico, algo que si estás dispuesto a ser bueno en gestión de la información, deberías descartar desde ya.

Cuando usas una herramienta como Feedly sabes dónde lo tienes todo, a golpe de click. Si has definido 4 ó 5 temáticas relevantes para ti, las categorías en Feedly se deberían llamar así y allí entran solo aquellas fuentes de información que realmente te ayudan a convertir esa información en conocimiento.

Te pongo un ejemplo. A mí me interesa todo lo que tenga que ver con Industria 4.0., así que creé una categoría en mi Feedly con ese nombre. Agregué todas aquellas fuentes que sé seguro que me informan sobre ello y cuando he de preparar una presentación, una intervención en medios de comunicación, una clase o una conferencia, solo tengo que entrar en mi Feddly, pinchar en “industria 4.0.” y ponerme al día.

Si además estoy navegando por la red y veo una noticia interesante pero de una fuente que aun no tengo contrastada, me lo envío a un tablero o board al que le pondré nombre. Puede ser desde “leer después” o “industria 4.0”. la diferencia es que lo que pongo en categorías es una fuente de la que quiero leer todo y lo que pongo en los tableros es algo que me interesa guardar pero aun no sé si tiene la relevancia suficiente como para convertirse en fuente de información.

Otra herramienta similar pero más sencilla es Pocket. Con Pocket podrás guardar bajo etiquetas, todo aquello que quieras consultar en otro momento, como vídeos, enlaces o artículos. Como en Feedly, es importante que tengas bien definidas las etiquetas porque se trata de guardar bien la información para encontrarla rápida y eficazmente.

Tanto Feedly como Pocket son multidispositivo y tienen complemento para el navegador que simplifica mucho el guardado.

El cuarto y último paso después de detectar lo que es relevante, buscar la fuentes, y tener tu propio sistema de guardado es compartir la información. Tengo la idea romántica de que todos podemos contribuir a que la información “basura” que hay en la red, disminuya. Así que si consigues crear un buen sistema de gestión de la información, ¿no sería perfecto poder compartirla para dotar de mayor calidad a la red?

Para ello tienes varias opciones: desde abrir un blog, hasta crear un canal en Telegram o utilizar Medium o los artículos de Linkedin.

Con estos cuatro pasos puedes dimisnuir el impacto que tiene la infoxiación en tu vida pero has de ser muy estricto: solo unas cuantas teméticas relevantes en las que centrarte y solo entra en tu herramienta de gestión de la información aquello que es realmente bueno.

¿Verdad que eliges lo que comes? ¿Y que cuidas tu alimentación? Pues ahora te invito a que cuides la información que consumes eligiendo qué entra en tu día a día y que no.

 

¡Buen provecho!

Autor
Susana Lluna
Lluna Susana | Susana Lluna, consultora de estrategia digital y profesora de habilidades digitales
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