Sofía Ramos, científica de Datos en Sistemas de Análisis de Datos Avanzado

10/02/2022

Con motivo del 11 de Febrero, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, y continuando la iniciativa de años anteriores, entrevistamos a nuestros mejores referentes: nuestras propias compañeras 

Que cada una de estas entrevistas, ayude a nuestra sociedad a hacer la brecha de género un poco más estrecha.  

Sofía Ramos, científica de Datos en Sistemas de Análisis de Datos Avanzado

¿Cuál es tu titulación? y ¿cuál fue tu motivación para decidirte por ella?

Me gradué en Ingeniería Aeroespacial en la Universidad Politécnica de Madrid y más adelante cursé un Máster en Diseño Ingenieril y Mecánica Aplicada en la Universidad Técnica de Dinamarca. La verdad es que mi motivación fue muy práctica; pertenezco a la generación que creció durante la crisis de 2008 y mi prioridad era asegurarme un futuro estable. Dentro de ese contexto una ingeniería me pareció la mejor idea, ya que pensaba que me capacitaría para un abanico muy amplio de trabajos. Han pasado ya seis años desde que acabé el grado; viendo dónde ha acabado cada uno de mis amigos de la facultad, creo que no me equivocaba.

¿Conocías algún referente femenino que te motivara a elegir tu titulación? (familiar, conocido, personaje famoso…)

La verdad es que no, no conocía personalmente a ninguna mujer de disciplinas STEM, aunque me habría gustado, las científicas famosas me parecían un ideal muy alejado de mi yo de dieciocho años como para poder inspirarme. Sin embargo, mi entorno era muy favorable a que eligiera una carrera de ciencias. Mi padre es mecánico y le gustaba la idea de que me dedicara a la ingeniería, sin duda él me transmitió mucha curiosidad por el funcionamiento de la maquinaria y eso me impulsó a especializarme en motores, aunque luego he acabado trabajando en algo completamente diferente. Por su parte, mi madre siempre nos ha animado a mi hermana y a mí para que nos formemos tanto en aquello que nos gusta como en lo que pudiera ser provechoso para nuestro futuro: “el saber no ocupa lugar”.

Con los años he tenido la enorme suerte de conocer a mujeres STEM con largas experiencias a sus espaldas, algunas en cargos de responsabilidad. He podido escuchar de primera mano anécdotas profesionales. Sin duda han sido grandes fuentes de inspiración y de toma de conciencia respecto a la situación pasada y actual de la mujer en la ciencia. Supongo que nunca es tarde para encontrar referentes.

¿Cómo es tu día a día?

Trabajo como científica de datos para proyectos con cliente; cada proyecto tiene un objetivo y una base de datos muy diferente por lo que mis tareas funcionan un poco por ciclos de exploración y explotación. Por un lado es un campo muy dinámico que requiere estar al día, leo muchos papers y documentación variada. En una segunda fase aplico todo lo que he aprendido para poder ejecutar el proyecto en el que estoy trabajando.

¿Qué es lo que te gusta más de tu trabajo?

Lo que más me gusta de mi trabajo es que nunca se termina de aprender; tanto de aquello que pertenece a la ciencia de datos como transversalmente del campo del que procede el dataset al que me dedico. De momento he desarrollado conocimientos en maquinaria industrial, marketing digital, posicionamiento de objetos y mucho más. Esto se extiende también a la relación con las distintas empresas; es muy interesante ver desde fuera distintos flujos de trabajo y de gestión en función de la tipología del cliente con el que se lleve a cabo el proyecto.

¿En qué proyectos estás trabajando?

Ahora mismo estoy trabajando en varios proyectos con clientes de tipo industrial. En ellos proceso datos experimentales para generar un modelo predictivo capaz de realizar inferencia en tiempo real de un objetivo relacionado con su modelo de negocio.

Describe un proyecto del que te sientas especialmente orgullosa.

El primer proyecto que hice cuando llegué a ITI es del que más orgullosa me siento. Había cambiado de campo de conocimiento a la ciencia de datos hacía poco y nos pidieron que un modelo capaz de predecir qué clientes eran más susceptibles de abandonar un servicio al que estaban suscritos. Cuando terminamos el proyecto, el CEO de la empresa nos propuso una competición entre nuestro modelo y el departamento que hacía esas estimaciones a mano, de forma que le entregamos nuestros resultados para el próximo mes y él las suyas. Treinta días después pudimos confirmar que nuestro modelo había tenido un mayor número de aciertos.

La presencia de la mujer en las TIC, en todas las áreas y categorías profesionales, apenas ha aumentado en casi 20 años, en una tendencia universal a la masculinización de los estudios STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). ¿Cómo repercute esto en el desarrollo de la tecnología?

Sin duda repercute en la perdida de talento y esto impacta en un freno del progreso en estos ámbitos. La mitad de la población sufre cierto desaliento social a la hora de introducirse en carreras de estas áreas, independientemente de la aptitud que pudieran presentar para ellas. Desde mi punto de vista, se pierden grandes profesionales en todas las áreas dónde no existe paridad de género (incluyendo aquellas en las que este efecto se da a la inversa). Es un problema que se retroalimenta: cuantos menos referentes, mayor sesgo de género profesional, mayor desbalance en la selección de profesiones y por tanto menos referentes a futuro.

¿Qué propondrías para revertir la situación?

Creo que esta situación requiere de un cambio cultural para revertirse, de forma que se reeduquen las tendencias sociales que inclinan las balanzas profesionales entre sexos. Lamentablemente para esta meta, la cultura evoluciona de forma paulatina, mañana no va a llegar la igualdad: no habrá un 50% de mujeres y hombres en las administraciones de los organismos oficiales, ni en las profesiones, ni en el número de jornadas reducidas por conciliación familiar. Sin embargo, el camino que se ha recorrido en el último siglo es vertiginoso, todavía no han pasado cien años de la primera mujer graduada en ingeniería en España.

Cada uno de nosotros juega un papel importante en el avance de la igualdad, por lo que lo primero que propondría es alinear nuestras propias acciones, nuestras conversaciones y nuestro día a día con el ideal que perseguimos: un poco más de Peggy Seeger, un poco menos de Peggy Sue.

¿Qué problemas te has encontrado para compaginar tu trabajo con tu vida personal?

La verdad es que soy de esas personas que nunca tienen tiempo para nada, porque siempre que lo tienen se meten en un jardín nuevo. Valoro mucho esa capacidad para tener proyectos personales y, por tanto,  las condiciones laborales de tipo flexible, ya que me permiten llevar una vida equilibrada y rendir más en todos los frentes que tengo abiertos. No tengo hijos todavía, si quemo ese puente es posible que la respuesta cambie, creo que es uno de los grandes hitos que quedan por abordar en este balance vida-trabajo.

He de decir que llegar a esta mentalidad ha sido un proceso largo,  cuando estaba en la universidad, prácticamente todo mi tiempo estaba dirigido a los estudios y eso era poco eficiente y sano. Con mucho esfuerzo aprendí a priorizar y a darle más peso a mi vida personal, especialmente a los hobbies.

Si pudieras aprender cualquier cosa, ¿qué elegirías? ¿Cuáles son tus aficiones?

La verdad es que cuando me mudé a Valencia vi que la oportunidad de aprender cualquier cosa estaba ahí: la ciudad tiene el tamaño perfecto para ofertar de todo, pudiendo llegar en bici de un sitio a otro sin problema. Me di cuenta de que lo único que me hacía falta era ponerme a ello, así que empecé a ir a clases de escritura creativa y de lindy hop. Este último año también empecé con trapecio circense. Me gusta pensar en los hobbies como en una herramienta para equilibrar la vida. Mi trabajo es muy técnico, por eso lo compagino con actividades de tipo deportivo y creativo.

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